• Saturday, October 1, 2022

Carlos Grossmüller: “Me encantaría ser técnico de Danubio”

En un mano a mano como los que siempre acostumbró a tener dentro de la cancha, Carlos Grossmüller habló de todo pero sin gambetas para eludir preguntas. Respondió sobre sus inicios, su trayectoria en Danubio y lo que sueña en un futuro.

¿Cómo llegaste a Danubio?

Empecé baby fútbol en el Ombú que quedaba por mi barrio (cerca del Estadio Jardines del Hipódromo) y en ese momento el club tenía un convenio con Danubio que hacía que se pudiera jugar en dos equipos al mismo tiempo. Ahí ya me puse la camiseta por primera vez y luego volví en Séptima División. Hice todas las categorías hasta llegar a Primera y de la mano de Jorge Fossati debuté en 2002 contra Peñarol en el Estadio Centenario

En 2004 llegó tu primer Campeonato Uruguayo pero terminás la temporada en Fénix…

Sí, jugué todo el Clasificatorio donde tuve muchos minutos y goles importantes (el franjeado fue campeón invicto). Luego el campeonato se paró (hubo huelga de futbolistas por adeudos con jugadores de la Segunda División Profesional) y se retomaron las actividades en setiembre. Ahí Gerardo Pelusso me dijo que me vaya a préstamo para que no perdiera rodaje y fui dos meses a Fénix. En 2005 retorné nuevamente para hacer la pretemporada y continué en el club.

Gran parte de tu carrera la hiciste con el apodo “Maravilla”. ¿Quién te lo puso?

Creo que fue en 2006 por parte de un periodista de Últimas Noticias que siguió la campaña de ese año. Me daba un poco de vergüenza pero después me acostumbré, la verdad que estuvo muy bien (risas).

Esa temporada Danubio ganó absolutamente todo. ¿Qué recordás?

Fue un gran equipo. Nos juntamos varias generaciones que veníamos jugando de juveniles, unos con más madurez que otros, pero fue aproximadamente de la categoría 1981 a 1985. Todos teníamos varios partidos en Primera División y sumado a jugadores que llegaron de afuera se terminó de fortalecer lo que ya existía. Sin dudas un grupo muy lindo que transmitió también a la gente lo que generábamos adentro de la cancha.

Luego de ese año te fuiste a Alemania y posteriormente retornaste sin escalas al club. ¿Te arrepentís?

No me arrepiento, pero al día de hoy no lo volvería a hacer. Hablé con mi representante y me dijo que me quedara en Europa porque habían algunas opciones en España. Jorge Giordano se contactó conmigo y me “tiró el centro”. La realidad es que me podía haber quedado en Alemania, pero me llamó Arturo Del Campo y me convenció. Si bien no ganamos copas también fue una muy linda etapa.

Volvemos a la cancha. ¿Con quién te entendías mejor?

En su mayoría con los que hice juveniles. Con Juan Manuel Salgueiro jugábamos de memoria y con Ruben Olivera que luego nos encontramos de grandes, nos entendíamos solo con mirarnos. Tuve la suerte de tener compañeros que además de jugar muy bien, entendían el juego y te daba admiración el simple hecho de verlos.

En diferentes medios te referís al fútbol como “jugar a la pelota”. ¿Sentís que nunca perdiste el potrero?

Para mí es un juego. A los chiquilines se les pone mucha presión cuando son muy jóvenes y ya queremos que jueguen al fútbol cuando en realidad se tienen que divertir. Por eso digo “que jueguen a la pelota”, hoy quieren que todo el tiempo lo hagan serio, para adelante, que no arriesguen y no tiren tampoco una moña. También el fútbol cambió y quedarse con el balón mucho tiempo es difícil, pero está bueno no perder el potrero.

Pasaste por muchas etapas en el club y no todas fueron buenas. ¿Qué tanto te dolieron?

Tuve muchos tragos amargos que siempre traté dejar de lado. No quise darle mucha importancia a actitudes que tuvieron conmigo porque prioricé mi amor y respeto a Danubio. El club siempre está adelante de todo. Lo que más me dolió fue cuando tuve que entrenar en Tercera y Cuarta división, pero siempre di lo máximo para estar a la altura y sinceramente creo que lo logré. Incluso cuando no estaba más en la institución llamé a la directiva para ponerme a disposición de trabajar en lo que ellos quisieran.

¿Y ellos se contactaron contigo?

Sí, estuve muy cerca de trabajar en las formativas. Había hablado el año pasado, me ilusioné muchísimo y pensé que estaba todo acordado pero lamentablemente no se dio. Quería estar en “mi casa” y volcarle a los juveniles mi experiencia de todo lo que viví en mi carrera y en el club. Me encantaría dirigir a Danubio, haciendo todo el camino en formativas y luego llegando a Primera División.

Se nota en cada palabra tu cariño por Danubio. ¿Qué significa en tú vida?

Es mi primer amor, con el que tenés idas y vueltas pero siempre volvés. Hoy me encantaría estar en el club y siento ese vacío que sentí muchas veces, pero te lo defino de esa manera… ese primer amor que nunca olvidás y del cual seguís profundamente enamorado.

Te esperamos en Maroñas…

Ojalá.

Carlos Javier Grossmüller, el que regó de gloria el suelo de Jardines, el que eligió siempre a Danubio, el que siempre te robó una sonrisa por un caño pícaro para seguir jugando De Primera.