• Monday, December 5, 2022

Peñarol: Gregorio Pérez “Hay que saber sobrellevar este difícil momento deportivo, las cosas van a cambiar, hay que tener fe”

Con motivo de un nuevo aniversario para el Club Atlético Peñarol, DePrimera conversó con Gregorio Pérez sobre su paso por el club, el quinquenio obtenido y su relación con el pueblo carbonero. 

 

En una charla muy amena y agradable, Gregorio recordó su infancia en su pueblo de nacimiento, llamado originalmente como La Sierra, por la Sierra de las Ánimas y además rememoró que también ahí paraba en ferrocarril.

En la década de los 60 ese pequeño pueblo conformado por apenas 300 familias pasó a llamarse pueblo Gregorio Aznarez, en reconocimiento a quien era el dueño  de la industria azucarera del lugar donde trabajaban la mayoría de las familias que allí vivían y donde muchos nacieron y se criaron. Entre todos aquellos trabajadores dela industria se encontraban los padres de Gregorio, por eso,  al recordarlo se notó en él la sensación y sentimiento de cariño y respeto que siente hacia el tema y lo que eso respecte.

 

Su pueblo, contó Gregorio, es pequeño pero está anclado en un lugar estratégico en el inicio del departamento de Maldonado con vista hacia la Sierra de las Ánimas y al Cerro Tupambaé. De espaldas se encuentra el Río de la Plata, Balneario Solís y Bella Vista. Recordó ese lugar como muy pintoresco y, entre risas aclaró que no lo dijo solo por el cariño que obviamente tiene por haber crecido ahí.

 

 

 


 

¿Qué es Peñarol para Gregorio Pérez?

“Mas allá de ser hincha desde que tengo uso de razón, tuve la posibilidad de incurrir dentro de sus años. De vivencia tuve la oportunidad de trabajar. El sueño de jugador no se pudo cumplir pero en cinco oportunidades distintas pude estar dentro del club aportando mi granito de arena llevando a cabo mi tarea. Peñarol para mi significa mucho mas allá de los resultados deportivos. Por el sentimiento que le tengo al club y por como nació ese amor. Soy muy agradecido, como con todos los equipos donde tuve la suerte de estar, tanto como jugador como en los que pude empezar mi carrera como técnico que ha sido extensa.  Agradecido a todos los clubes donde trabajé a nivel local como internacional”. 

“Pero Peñarol para mi siempre fue único por ese cariño y ese sentimiento que tengo y que quiero aclararlo porque, muchas veces, se piensan que uno se manifiesta para quedar bien con el hincha o con aquel que te escucha, el sentimiento que tengo hacia Peñarol lo tengo desde que tengo uso de razón”, afirmó.

 

¿Cómo nació ese sentimiento por Peñarol?

“El sentimiento nació a través de lo que me transmitía mi padre. Él era un hombre muy futbolero que jugó en el interior, dirigió y siempre tuvo un cariño muy importante por Peñarol. Recuerdo cuando era niño, ya con uso de la conciencia, escuchaba los programas deportivos de aquella época, incluso algún programa destinado a la vida de Peñarol conducido por un periodista de mucho relieve en aquel tiempo”.

“Siempre lo viví a full, inclusive cuando niño como en todos lados, se armaban equipos en la calle para jugar y generalmente era Peñarol y Nacional. Yo siempre me ponía del lado de Peñarol y, cuando iba al arco para mí era Luis Maidana, que era Piriápolis muy cerca de donde yo vivía y en ese momento era el arquero de Peñarol. Y si no era él, era Julio César Abbadie, que era de Pan De Azúcar”, recordó con cariño.

 

¿Quiénes eran sus referentes/ídolos de la época?

“Yo lo digo siempre, en la historia de Peñarol, para mi, la época del 60 fue un antes y un después dentro del club por lo que significó internacionalmente. Las grandes giras que hizo, salió campeón de América y del mundo. En aquella época se podían mantener los planteles, se sabían de memoria. Pudimos disfrutar durante esa década de tres Libertadores y dos Intercontinentales, que no era poco para esa época; y un quinquenio que culminó en el 62. Todos esos cracks de esa época me quedaron marcados en la memoria, inclusive tuve la suerte de conocerlos a casi todos y tener una gran amistad que hoy seguimos manteniendo con la mayoría de los que siguen con vida. Son los menos, porque el tiempo va pasando”.

“Con alguno tuve un acercamiento más profundo en la actividad profesional. Tuve gran amistad con grandes figuras como Don Roque Maspoli y Hugo Bagnulo. Alberto Spencer, por ejemplo, me dirigió en Ecuador cuando era técnico de la Católica de Quito. Ese grupo que marcó a fuego la historia de Peñarol con reconocimiento a nivel internacional eran mis ídolos”, dijo.

 

¿Alguna vez imaginó lo que iba a lograr con Peñarol como técnico?

“Yo soñaba con poder ser jugador pero no me dio, estuve una semana practicando en Peñarol pero no se pudo dar. Como técnico cuando comenzó mi carrera ya soñaba con poder dirigirlo. En el año 93 comenzó a cumplirse gran parte de mi sueño  que era estar vinculado  de alguna forma al club que yo quería”, aseguró.

 

¿Cómo recuerda que vivió el proceso del quinquenio?

“Fue especial pero uno toma dimensión de las cosas con el paso de los años. Se vivió y trabajamos siempre con mucha pasión, eran otros tiempos, las cosas hoy han cambiado. No solo tuve la oportunidad de trabajar sino que también lo disfruté, mucho más que en otros lados. Ir a Los Aromos para mi era lo más lindo. La historia la escribieron los jugadores, lógicamente. Uno está siempre agradecido con los futbolistas que son los verdaderos protagonistas; uno aportó su granito de arena y ese granito nos dio una felicidad porque nosotros somos hinchas de Peñarol”, dijo.

 

¿Cuándo notó que podía ganar ese quinto Campeonato Uruguayo?

“Cuando regresé de Italia estaba Jorge Fossati al mando del equipo. Después no continuó, Peñarol me volvió a contactar y ahí lo empecé a palpitar. Todos empezamos a creer que se podía dar un quinto torneo -porque el cuarto lo ganaron con Jorge-. Hubo momentos en el año que fueron difíciles y en la última parte de ese año nosotros tuvimos alguna dificultad. También hubo un período, que la gente lo debe recordar, en el que a Peñarol por algún incidente le descontaron puntos y al final de la temporada Peñarol tenía que ganar ocho partidos seguidos para llegar a semifinales, incluido un clásico, y los ganó. Ese clásico de ir perdiendo 3-1 lo terminó ganando 4-3. Después llegaron las semifinales recordadas por todos. Un nuevo clásico que se ganó de atrás y las finales con Defensor. Recuerdo que en el quinquenio ya habíamos jugado una final con Defensor, al mejor de tres, que fue disputado en el 94 y que Peñarol salió campeón. Después en el 97 también se jugó otra final con Defensor”.

 

¿Cómo vivió estar ausente el año que no pudo dirigir a Peñarol en el quinquenio?

“Se dio una particularidad porque me fui a Argentina muy poco tiempo y de ahí viajé a Italia,  fue muy vertiginoso lo mío. Eso no me alejó de estar expectante de lo que pasaba acá con Peñarol porque estaba con constante comunicación y porque aparte de la preocupación como hincha, había un afecto y un cariño muy grande con la gente del club, jugadores e hinchas. Los hinchas fueron muy importantes en el quinquenio”.

“En el primer partido cuando debuté, Peñarol venía de seis años sin salir campeón uruguayo, y lo hice contra Defensor, un sábado nublado y con llovizna, recuerdo unas 20 o 25 mil personas en el Estadio Centenario. Terminamos cero a cero y fue una silbatina que todos decíamos “traganos tierra”  porque venía de malos resultados y se había generado una expectativa tremenda con renovación del plantel y figuras de relieve en el plantel. Recuerdo que en la conferencia de prensa de ese partido dijimos que íbamos a cambiar los silbidos por una sonrisa de la gente a fin de año, que fue el primer año que salimos campeones”, recordó.

 

 

¿Mantiene contacto con los jugadores de esa época?

“Si, siempre. Lógico que cada uno siguió  su camino y algunos, la gran mayoría, siguen en el fútbol, otros no.  Tuvimos un gran golpe con la pérdida del Bolita Lima, fue muy duro para nosotros y un dolor muy grande porque era muy querido. Para uno, con la edad que tiene, es como si fueran sus hijos. Vivimos una época divina y la disfrutamos mucho. Pasábamos días y días concentrados. Incluso hubo momentos en los que había jugadores que quedaban afuera del plantel y se quedaban a concentrar con el grupo. Más de un caso. Lo vivimos como una gran familia al quinquenio, hoy lo miro con esa óptica. Hubo una comunión muy grande con el hincha de Peñarol de ese momento. Ahora pasaron 25 años, no dos días,  y el mundo ha cambiado”.

 

¿Quedó algo pendiente con Peñarol?

“Siempre queda algo pendiente, el sueño siempre es seguir ganando. Me quedó en el debe, porque no se dieron las circunstancias, ganar una Libertadores. Igual soy de pensar, y más hoy en día, que por algo son las cosas. Me dio para sentirme parte de algo importante y, cuando digo eso, me manifiesto con relación a los jugadores que me hicieron sentir parte importante. Siempre muy agradecido a Peñarol y creo que hubiese sido muy lindo ganar algo a nivel internacional”.

 

¿El Peñarol de hoy puede lograr algo de lo que logró aquel equipo?

No quiere decir que hoy no se pueda formar un plantel con sentimientos, porque no se puede dudar del deseo de estar en un equipo grande, de formar un buen grupo, de lograr objetivos. Pero es difícil, ahora cada seis meses se cambia el plantel. Nosotros en la época del quinquenio, durante esos cinco o seis años teniendo en cuenta el 98, ingresaban uno o dos jugadores al club y se iban también uno o dos, se mantenían bastante los planteles. Creo que es la base para lograr los objetivos. Sin ir más lejos, Peñarol el año pasado terminó un gran Campeonato; salió campeón, jugó una buena Copa Sudamericana y conformó un plantel competitivo pero las situaciones que a veces llevan a las necesidades que pueda tener una institución, y más una grande, llevan a que pase lo que pasó. Se fueron muchos jugadores y llegaron otros cuantos, y esas cosas llevan su tiempo, todo tiene un proceso. Y ese proceso lo cumplimos nosotros con una gran preparación”.

“Tuvimos la posibilidad en el 93 de armar un plantel con jugadores del club, con otros que regresaban al club luego de estar en otro país y ganar cosas importantes y posteriormente se fueron ascendiendo jugadores juveniles. Llegaron alguno de afuera como por ejemplo Lucho Romero. Después  Rubén Pereira y Carlos De Lima en el 97 junto con Marcelo Zalayeta. Era muy poco el movimiento, cada año solo uno o dos jugadores. El año que dirigió Fossati también fueron apenas dos o tres jugadores que llegaron al club”. 

“El cambio constante de técnico está relacionado con los resultados y los momentos. No pasa solo hoy acá, pasa en el mundo entero; en las mejores ligas y los mejores equipos del mundo. Hay técnicos que tienen todo para conformar un plantel pero los resultados no se dan y eso es moneda corriente. En la época del quinquenio también hubo algún cambio de técnico, no justo en Peñarol pero si en el tradicional rival, en más de una oportunidad. En ese momento había una plena convicción en quien acompañaba a Damiani. Más allá de que en algún momento tuvimos resultados adversos que hicieron tambalear nuestra continuidad, hubo un gran respaldo hacia nosotros, pero se que no siempre es así”. 

 

¿Cree que puede algún club uruguayo ganar un quinquenio?

“Hoy no creo que se de porque es difícil mantener un alto porcentaje de un plantel. Cuando yo llegué a Peñarol se había dado la particularidad que hubo un quinquenio de los chicos, todos los campeonatos fueron ganados por equipos en desarrollo. Nunca fue fácil ganar, si tenemos en cuenta la historia del profesionalismo al día de hoy, solo hubo tres quinquenios ganados”.

 

¿Qué sensación tiene cuando los jugadores e hinchas de Peñarol dicen que “Gregorio Pérez es el padre del quinquenio”?

“Para mi es un halago, un masaje al alma. Yo no me creo el padre del quinquenio, yo creo que los importantes son los futbolistas. Uno solo tuvo participación durante mucho tiempo. Pero sí, se generó esa buena relación de respeto, mas allá de algún descontento, como pasa en las mejores familias”, dijo entre risas.

“Me siento feliz porque miro para atrás y siento que dejé algo en el camino. Mis hijos y nietos son hinchas de Peñarol y también me siento feliz por eso, ellos escuchan esos halagos hacia el padre y el abuelo entonces para es una satisfacción tener ese reconocimiento y sentirme orgulloso de eso. Quizás me de vergüenza manifestarlo por mi forma de ser; porque siento que no tengo que estar diciendo que soy esto y aquello. Uno sabe por el camino que transitó y transitará entonces esos reconocimientos quieren decir que hay buenos motivos para que existan”. 

 

¿Le hablaban de Peñarol dirigiendo en otros paises? 

“Si, porque Peñarol es reconocido mundialmente. Sin desmerecer a otros equipos que también dirigí, a Peñarol lo reconocen en todos lados. En Europa lo conocen como “El Peñarol”. Lógico que pasan los años y la dinámica del mundo, lo que es noticia hoy mañana ya no lo es, pero hay una historia atrás que cuenta las cosas. Los futboleros no vamos a dejar de reconocer lo que fue, y es, el Real Madrid, por ejemplo. Y lo menciono porque fue uno de los grandes rivales que tuvo Peñarol en su momento,  jugaron dos finales intercontinentales. O el Milan de Italia, de acá River o Boca, u Olimpia de Paraguay que jugó con Peñarol por Copa Libertadores, hay un gran reconocimiento hacia Peñarol en todos lados.  Cuando la gente me dice que tuve la suerte de estar en Peñarol es un orgullo enorme para mi porque hablan del club que uno quiere, entonces también hablan de la historia de la institución”, afirmó.

 

¿Qué significado tiene para usted que haya hinchas de Peñarol en todas partes del mundo?

“Se han dado las circunstancias en muchos paises de familias que se han ido y los hijos crecen, igual que los nietos, pero el sentimiento hacia Peñarol siempre sigue. Encontrarse con hinchas de Peñarol en otros paises es muy lindo. O que se acerquen a saludarte con la camiseta de Peñarol de los años 60 para que se las firmes, por ejemplo. Se nota que el sentimiento es real. Por los problemas médicos que viví, todas los días me llegaron  cantidad de mensajes de hinchas de todas partes del mundo para saber como estaba”, recordó con cariño.

 

¿Qué le diría al hincha de Peñarol que el próximo 28 de setiembre festeja un año más del club de sus amores?

“Que sepan que el cariño es imborrable. Yo siempre digo que ser hincha de Peñarol es estar abrazado a la gloria durante toda la vida. Que hay que saber sobrellevar este difícil momento deportivo. Las cosas van a cambiar, hay que tener fe en eso. Peñarol va a seguir siendo grande más allá de los resultados. Acompañen al club, que no me cabe la menor duda de que va a ser así.  Siempre, eternamente agradecido a ese reconocimiento que desde el primer día, un 12 de octubre del 93 al día de hoy, tengo la fortuna de ser reconocido y respetado por todos los hinchas”.

 

 

Fotos: @matiasbentanc18